lunes, 14 de julio de 2008

Entrevista a HUgo Midón y algunas imagenes porque sí.

Hugo Midón es actor y el director y dramaturgo infantil más reconocido del país. Con más de cuarenta años de carrera el director desde su estreno en 1970 tuvo en cartel La vuelta manzana por diez años, escribió Pajaritos en la cabeza, Juan de los caminos, Sorpresas, Cantando sobre la mesa, El imaginario, Narices, Huesito caracú, Derechos torcidos y Objetos maravillosos entre otras. Se animó a otros formatos y creó la opera Socorro, socorro los globolinks, adaptó cuentos clásicos infantiles y el programa televisivo Vivitos y coleando.
También dirigió teatro para adultos en Hotel oasis, adolescentes y chicos en la familia Fernándes y es docente de su taller Rio Plateado.
Midón habla de los prejuicios al género infantil, su experiencia con la censura en los años de la dictadura, la vuelta a la democracia y cómo se reflejan los temas duros de la actualidad como el hambre, la pobreza y la mentira en sus obras para chicos.


El imaginario lo llevo a la pantalla chica ¿Cómo fue el proceso de escribir para televisión?
Me resulto fascinante fue hacer vivitos y coleando en el `89 para televisión pero no lo volvería a hacer en esas condiciones. Escribía un programa diario, de seis nueve de la mañana, a las nueve me bañaba, a las diez estaba en el canal, ensayaba dos horas el programa del día con coreografías y todo, después ibamos una hora a maquillaje porque era bastante complicado y de una a ocho grabábamos. De ahí iba al estudio a dar mis clases terminaba a las once de la noche, llegaba a mi casa a las once en Villa Urquiza, comía unas porciones de pizza fria y a la s seis de la mañana estaba escribiendo el otro programa. Los sábados y domingos grabábamos todas las canciones que eran quince, tres por programa, en el estudio de Gianni (Carlos, su compositor), una cosa de locos.

¿Quién hacía las coreografías?
Ricky Pashkus (coreografo de Julio Bocca entre otros) . Una diferencia que hice con respecto a otros directores es que para el teatro infantil ponen actores que empiezan, escenográfos que empiezan y yo siempre llame a los mejores incluso como escenográfa a Renata Schussheim que es cara.

¿Que rescata de esa experiencia?
Apareció la cosa de la asociación libre y me permití sacar todo sin tiempo para ponerle limite. Para mi fue lo mejor que escribí lejos. No existía la autocensura, me pasaba dos meses en una obra de teatro y ahí escribís una obra de teatro por día, las canciones las escribía sobre la marcha.

En los teatros saben que usted exige las mismas condiciones que para los adultos, misma cantidad de luces, mismo salario por cantidad de funciones, cantidad de camarines y escenarios. ¿Sigue luchando contra el desmerecimiento del género infantil?
La verdad que no lo siento, pero hay una cosa que esta instalada en la sociedad. Quizás lo siento porque no quiero sentir o no lo acepto. Por ejemplo el espacio a los que los diarios dan a los espectáculos para chicos, los criticos son menor cantidad, menor calidad que los críticos de espectáculos para adultos. Las notas que se hacen, especialmente lo que trabajamos acá, para conseguir un espacio, una nota, es el doble o el triple de esfuerzo. La entrada es una cuarta parte o mitad y la producciones mias generalmente cuestan el triple de una producción, cambio de vestuario, una comedia musical y la banda musical aunque este grabada tiene un costo importante, horas de estudio grabación y músicos entonces hay un cierto menosprecio a la actividad.


¿Cómo superó la autocensura y la mirada critica del mundo adulto?
No la siento tanto en los últimos años, antes si, y al principio ni hablar. A fuerza de exigencia. Mas que conciencia de los empresarios he sido un buen negocio en casi todas las salas en las que trabajé. Tengo 25 mil espectadores sin publicidad que van a ver seguro el espectáculo Por que yo veia tus obras cuando era chico y eso no pasa ni con Alcón. Un público estable para una sala un buen negocio.


¿Qué necesita para escribir para chicos?
Es fundamental un interés genuino por los chicos, en general son personas que a mi me interesan tanto como me interesan los adultos o los jóvenes o un poco mas. Yo me pongo a hablar con un chico y me despierta el imaginario, me gustan las cosas que dicen, las definiciones que dan de la realidad, el carácter cuando se encaprichan, esa cosa arbitraria a veces con respecto a las cosas, una lógica fantástica que para ellos es una cosa natural.

¿Cree en el teatro con moraleja o educativo?
Para nada. Tiene que ser entretenimiento, siempre es ligada con los social, con la realidad me entretengo, con problemática, con cosas de las que podemos conversar con los chicos. Esto de que están en una burbuja no es cierto, ellos viven en la realidad como nosotros, desde su perspectiva pero lo mismo.
Yo tengo el deseo de contar, no es un teatro al servicio del interés y necesidades de los niños, no sirve para el arte.

¿Cuál es la finalidad del arte?
Llamarte la atención, conmoverte, sensibilizarte, encantarte, compartir el mundo imaginario de alguien con otro. Por eso la escuela es tan aburrida y el teatro es tan divertido.

No hay comentarios: